Comunidad Cristo Rey se levanta en el anonimato desde el seno de Juanchito

“Cinco mil personas en la ribera del Cauca construyen un futuro con base en el reciclaje, y el apoyo de la fundación Vive en Positivo”.

Parroquia Nuestra Señora de los Dolores en Juanchito, fundada por Cecilia Bueno de Balcazar.

Por: Guido Toro

Otrora cuando la rumba llegaba a su límite en Cali, los amantes de la Salsa solo tenían que cruzar el río Cauca para continuar al ritmo de la música en las famosas discotecas de Juanchito, que en el presente han pasado al olvido.

La margen polvorienta de aquella comunidad ha dejado en el pasado a los concurridos bailaderos, que opacaban a una comunidad que permanece en el anonimato hasta hoy, y su nombre es Cristo Rey.

Legalmente es un territorio perteneciente a la ciudad de las palmas, sin embargo, ni Palmira, ni Candelaria, ni Cali, reconocen a Juanchito como parte de su localidad debido a que esta comunidad se encuentra en los linderos de los tres municipios.

El único aporte que recibía Cristo Rey provenía de la mano de la señora Cecilia Bueno de Balcazar, que se afincó en aquella zona ribereña del río Cauca, experimentando en persona la necesidad constante que se vivía en Juanchito, mientras los municipios vecinos disfrutaban solo de la rumba.

Fueron 35 largos años de evangelización, realización de talleres de modistería, pintura, y otras manualidades para apoyar el desarrollo de las mujeres, en medio de una comunidad asentada sobre las bases del reciclaje; incluso, Cecilia Bueno construyó la parroquia Cristo Rey.

El nombre del redentor hace eco en la mente de los oyentes, pero lo cierto es que hasta la presente nadie ha movido su voluntad política o corporativa para redimir a Juanchito en medio de sus necesidades, con excepción de la fundación Vive en Positivo, presidida por Rita Burbano, y Luz Dary Monge, quienes recibieron la estafeta de manos de la señora Bueno.

“El sueño que le quedó pendiente por realizar a Cecilia fue un complejo educativo para la comunidad, enfocado en valores espirituales, fortalecimiento de la educación colombiana empoderamiento de la mujer, y la familia”, explicó Burbano.

Mientras que la fundación Santo Domingo Savio, liderada por Luis Balcazar, aporta el componente deportivo mediante las artes marciales y otros deportes dirigidos a niños, jóvenes, y mujeres, con el objeto de impulsar un espíritu de superación en aquellos ciudadanos olvidados en la frontera de Cali y Palmira.

En el presente, la fundación Vive en Positivo ya cuenta con un lote de 440 metros cuadrados, sin embargo, se requiere del apoyo de una ONG para financiar la construcción del complejo educativo, soñado por Cecilia Bueno.

De acuerdo con Rita Burbano, la fundación espera que Cristo Rey germine en medio del anonimato, allá en la ribera polvorienta de Juanchito, como una comunidad de saberes y haceres, por medio de esa institución educativa, que se propone hacer el acompañamiento del proyecto desde la vida infantil hasta su profesionalización, no como empleado sino como emprendedor.

Lo anterior se logra abordando la educación desde temprana edad para buscar la transformación psicosocial, logrando así el cambio de pensamiento desde la niñez hasta su etapa adulta.

Otra iniciativa que puede sumar a los esfuerzos de Vive en Positivo es el plan Padrinos, donde personas naturales, empresas, o entidades, asuman una inversión en este proyecto como parte de su responsabilidad social.

Las titulares de la fundación están al alcance de un mensaje de WhatsApp o de una llamada a los números: 315 439 4907 – 311 221 9454.

Por su parte, Luz Dary Monge señaló que en este momento están programando visitas guiadas para enseñar el proyecto, así como la comunidad con la que están trabajando, conformada por cinco mil personas, que se verán beneficiadas con esta institución educativa.