Colombia conmemora el 1 de mayo con pésimas referencias laborales

Por: Guido Toro

La celebración del Día Internacional del Trabajador, el 1 de mayo, trasciende el acto festivo para recordar la masacre de seis empleados, y decenas de heridos, a manos de la policía que disparó a quemarropa y sin aviso alguno, en el marco de una huelga que buscaba reivindicar la jornada laboral de 8 horas.

Esa tragedia quedó registrada en la historia como la masacre de Haymarket, ocurrida en Chicago, Estados Unidos, el 4 de mayo de 1886, aunque desde el 1 de ese mes, 200 mil trabajadores habían iniciado la manifestación.

La misma tristeza y nostalgia embargan el corazón del proletariado colombiano, que en más de medio siglo se ha visto estancado sin promoción social, y por el contrario, parece que con el paso del tiempo seguirá perdiendo los paupérrimos derechos que le quedan, y quizá, suceda de nuevo la revuelta de Haymarket, pero en Colombia, incubada por una asociación peligrosa entre políticos y capitalistas que perpetúan las condiciones deplorables de la clase trabajadora.

El cuarto lugar de la vergüenza

Desde el año 2000 hasta el 2017, Colombia ha ocupado el cuarto lugar como el país con mayor desigualdad en el mundo, de acuerdo con el índice de Gini, reportado por la agencia mundial de datos y estadísticas, Knoema.

El coeficiente de Gini se utiliza para medir la desigualdad en los ingresos de un país, “donde 0 se corresponde con la perfecta igualdad (todos tienen los mismos ingresos), y donde el valor 1 se corresponde con la perfecta desigualdad (una persona tiene todos los ingresos y los demás ninguno)”.

Colombia contaba con un índice de Gini de 56.70 por ciento en el año 2000; 50.80 en el 2016; y 49.70 en el 2017, es decir, mostrando una tendencia siempre hacia la mayor desigualdad.

“Las mediciones actuales se mantienen más o menos igual desde los años 50´s, evidenciando que continúa la concentración del ingreso por parte de las clases económicas poderosas sobre los menos favorecidos”, explicó Julio Silva Colmenares, vicepresidente de la Academia Colombiana de Ciencias Económicas, para el canal HISPANTV.

“Desde la Colonia tenemos ese fenómeno, muy poca gente es dueña de las riquezas de este país, en esa época era la tierra; en el siglo XX (ahora el XXI) es la industria, es la banca, los medios de comunicación…”, agregó Silva.

Este economista, y escritor del libro “Los verdaderos dueños del país”, narró, por medio de una referencia de un celebre sacerdote, el análisis del país en los años 50´s, cuando decía que “si Colombia continuaba con la concentración del ingreso de ese momento, el país no tendría muchas posibilidades de ser una nación democrática, en paz hacia el futuro”.

Desde ese entonces, el tiempo presente es el mejor testigo de la cita anterior, que da cuenta de un país gobernado por una estirpe que legisla para los intereses de “cuatro o cinco grupos económicos que ostentan el poder en el país, y bloquean la inversión de los excedentes en la economía nacional”, por lo tanto aumenta la inequidad, la falta de oportunidades, y se amplia la brecha entre los más ricos y la clase trabajadora que cada día pierde más poder adquisitivo, señaló el economista José Santos Hernández, para HISPANTV.

Las palabras de Santos son confirmadas por el Vicepresidente de la Academia Colombiana de Ciencias Económicas cuando revela el hallazgo de una investigación de su institución, y expresa que “cuatro o cinco grupos tienen  invertido en el exterior unos $35.000 millones de dólares, más de lo que figura en el banco de la República como inversión colombiana en el extranjero”, donde se lleva el registro de todos los inversionistas.

“Mientras la política se siga financiando desde el sector privado la democracia no va a funcionar, y los indicadores de inequidad y pobreza se van a tardar mucho más tiempo en recuperarse”, dijo Santos.

Salario en detrimento

“El 35% de los subsidios del gasto público va al 20% más rico de la población”, apunta HISPANTV, algo que contrasta con la Ley 789 del 2002, emitida en la administración Uribe Vélez, que modificó la jornada diurna de 6 de la mañana a 10 de la noche, lo que implica que el asalariado colombiano perdió cuatro horas extras de su jornada laboral.

Los trabajadores también perdieron el recargo nocturno del 35% por hora, y el recargo por laborar domingos y/o festivos pasó del 100% del salario al 75%.

La Revista EcoRuta anotó antes que un artículo de El Tiempo registró el balance realizado por salariominimo.com.mx sobre el salario mínimo en la región.

En “un escalafón de 19 países medido en dólares, entre los que está Colombia, muestra que con 282 dólares de salario mínimo en el 2017, el país está en el lugar 14″.

De esta forma Colombia está en el fondo de la tabla, tan solo por encima de países como Nicaragua y Cuba, pero si se compara la cobertura que el salario mínimo tiene sobre la canasta básica familiar, “Colombia baja al puesto 15, pues el mínimo solo cubre el 60 por ciento de los gastos básicos mensuales”. reza el artículo.

La celebración del Día Internacional del Trabajo concluye con las declaraciones de Santiago Montenegro, presidente de Asofondos, que aseguró ante las cámaras de Caracol Noticias que “en Colombia tenemos uno de los salarios mínimos más altos del mundo… puede ser de algo así como un 80% por ciento”.

Las declaraciones de Montenegro indican que el salario mínimo en Colombia debería reducirse a $165.623.

Recorte de población

A todo lo anterior se le suma la denuncia del Concejo de Cali, donde advierte que el DANE, organismo encargado de realizar los censos en Colombia, estaría reportando un recorte poblacional en el estudio realizado en 2018.

“Para el Valle del Cauca, región que proyectó una población al 2019 de 4 millones 800 mil habitantes, pero el nuevo censo reveló que éramos 3 millones 900 mil habitantes, es decir 900 mil menos. Y para Cali, deberíamos de ser 2.400.000 habitantes, pero el censo arroja un millón 900 mil habitantes, con menos de 500 mil”, anotó el Concejo de la capital valluna.

Esa corporación de legislación caleña resaltó que “no somos el único municipio y Departamento que tiene inconsistencias con el nuevo censo poblacional que adelantó el DANE en el 2018, desde el Concejo se hizo debate de control político a esta problemática que afectaría al Valle y su capital en tema de recursos girados a nivel nacional, más aún ad portas de aprobarse el Plan Nacional de Desarrollo y de paso la transición de Cali a Distrito Especial”.

Sobran las explicaciones para entender que un recorte de recursos públicos afectaría la inversión social y la generación de empleo consecuentemente.