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Lo que usted no sabe sobre el río Cauca e Hidrointuango

“La primera afectación es que la dinámica de la sedimentación empieza a detenerse ahí (en la represa)”, Dr. Palau.

Dr. Armando Palau, del Círculo de Pensamiento Ambiental.

Por: Guido Toro

Contaminación del agua, tala de árboles, o polución, son algunas de las figuras que vienen a la mente cuando se habla de una crisis ambiental, dando “por sentado” que se trata de una problemática, quizá, apartada de las capitales, y su quehacer diario.

Sin embargo las Naciones Unidas para el Desarrollo evidencian el delgado cordón umbilical que sustenta a cualquier persona a partir de los recursos naturales.

“La vida humana depende de la tierra tanto como del océano para su sustento y subsistencia… Los Objetivos de Desarrollo Sostenible apuntan a conservar y recuperar el uso de ecosistemas terrestres”, reza en el punto 15 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

En 1992, la Conferencia Mundial sobre el Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible, realizada en Río de Janeiro, acordó en la Agenda 21 que “Los Estados deberán cooperar con espíritu de solidaridad mundial para conservar, proteger y restablecer la salud y la integridad del ecosistema de la Tierra. En vista de que han contribuido en distinta medida a la degradación del medio ambiente mundial…”.

Parece que Colombia hubiera entendido totalmente al revés el acuerdo anterior, como uno de los gobiernos firmantes en la Cumbre de la Tierra.

Las evidencias del daño propinado al río Cauca, y a las comunidades que dependen de este, han quedado registradas en el tiempo, y han sido denunciadas, incluso, por entidades del Estado.

A principios del presente mes, el Círculo de Pensamiento Ambiental se dio cita, en Santiago de Cali, para exponer la situación crítica del Cauca, el segundo río más importante del país, así como el perjuicio ocasionado a comunidades que dependen de este, y consecuentemente, a la economía nacional.

Con micrófono en mano, grabando para el canal 2, y dirigiéndose a su audiencia, el doctor Armando Palau, abogado ambientalista, empieza a detallar una crónica que va develando el panorama ante los ojos de los asistentes.

“Colombia está viviendo una crisis ambiental sumamente compleja”, fueron parte de sus palabras introductorias.

“Hay un conflicto de uso del suelo que pone en riesgo la seguridad alimentaria del país, la estabilidad de los suelos, y que contribuye al calentamiento global”, agregó en un pequeño preámbulo antes de abordar el cauce del río.

La exposición del dr. Palau es confirmada por el Dane, en el Censo Nacional Agropecuario 2014, donde se consigna que de 43 millones de hectáreas (has) dedicadas para uso agropecuario, el 80% (34,4 millones has) está destinado a pastos, es decir, alimento para la ganadería.

En ese espacio hay más o menos 23 millones de vacas, y las vacas promueven la erosión de la tierra, y aportan grandes cantidades de gas metano que acrecientan el efecto invernadero, puntualizó el abogado ambientalista, hacia el cierre de su preámbulo.

Corriente abajo

La CVC nace en 1954, con un modelo para hacer un distrito de riego especializado, y el general Rojas Pinilla emite un decreto legislativo a fin de canalizar las aguas del río Cauca, narra el dr. Palau para ilustrar la doble problemática, las represas, la afectación al río y sus comunidades.

Las represas generan un impacto ambiental muy complejo, porque el río recibe un primer impacto que es la represa de Salvajina, la obra más significativa de la CVC en aquel entonces.

Hay muchos meandros abandonados, como efecto natural del río, que se transforman en una -madre vieja- (humedal), y reposan ahí para los periodos de creciente, y son usados por las aves migratorias para sus procesos reproductivos.

Ahí, ya hay un impacto, afirma con una inflexión el dr. Palau, porque se represan las aguas (en la represa), y la primera afectación es que la dinámica de la sedimentación empieza a detenerse ahí.

Cuando se forma esa laguna (la represa), el microclima cambia, porque hay una laguna que aparece donde no estaba por el efecto de la evapo-transpiración.

Evidente es el resultado, los meandros y humedales desaparecen, y el ecosistema se rompe, destruyendo todo el sustento que se generaba naturalmente antes.

En efecto, una represa es una obra ajena al entorno natural y ecosistémico de un río, construida para embalsar el agua, elevar su nivel, y luego derivarla para riego o generación eléctrica, por ejemplo.

Quizá las obras de ingeniería no revelan ante la opinión pública el impacto ambiental complejo que producen en los ecosistemas, en las poblaciones que dependen del río, y en la economía regional o nacional.

El tiempo pareciera confirmar las palabras de Armando Palau, para sopesar las evidencias que salen a flote. Por una parte hay generación eléctrica a partir de una fuente renovable, pero en realidad ¿se compensa el costo frente a los detrimentos ocasionados por este tipo de intervención humana en la naturaleza?

En 1955, la Hidroeléctrica Alto Anchicayá inició operaciones con dos unidades de 12 mil k/w.

El 23 de junio de 2001, la historia cambió para siempre en la comunidad de la cuenca del río Anchicayá, quienes buscaban el sustento a partir de la pesca y la agricultura.

Las aguas se convirtieron en una laguna de lodo, después de que la Empresa de Energía del Pacífico (EPSA) abriera las compuertas de la represa, localizadas en el bajo Anchicayá, expulsando 50 años de sedimentos represados en el embalse sobre el afluente.

Como resultado, murieron todos los peces y los cultivos, 6.000 personas que dependían de esa economía quedaron en la ruina.

Casi 15 años después del desastre ambiental, la Corte Constitucional revocó un fallo de tutela, para ordenarle a EPSA el pago de la indemnización de las comunidades negras.

Hoy, la historia podría repetirse en Hidroituango, con consecuencias elevadas a un número exponencial desconocido, a pesar de que el embalse no ha iniciado operaciones, pero los impactos ya se dejan ver.

La Contraloría General de la República comunicó, el 27 de agosto de 2018, que “El Ministerio de Ambiente expidió la licencia ambiental del proyecto a sabiendas de que el lugar presentaba cantidad de fallas geológicas ampliamente conocidas y registros de derrumbes frecuentes…EPM tomó decisiones sin sustento técnico, durante la construcción”.

“Hidroituango es una iniciativa antioqueña, que comienza en la década de los 80´s. Nos pusimos a rastrear los documentos, y encontramos que en 1999, la sociedad Hidroituango usaba otro nombre”.

“¿Qué ha pasado en Hidroituango con la licencia expedida como en 2006? Esa licencia ha tenido 16 modificaciones”.

¿Por qué el proyecto coge fuerza? Porque Álvaro Uribe, siendo gobernador, apoya el proyecto, y el apalancamiento continúa con su llegada a la Presidencia de la República, apuntó el dr. Palau en el marco de su presentación ante el Círculo de Pensamiento Ambiental.

El río Cauca nace en el Macizo Colombiano, es fuente de desarrollo de unos 183 municipios, y los más afectados por el impacto ocasionado por esta represa serían Antioquia, Bolivar, y Sucre, además de unas 35.000 familias de pescadores que sufrirían la misma suerte que las comunidades del bajo Anchicayá.

La construcción misma de la represa no permite el paso de los peces río arriba, y tampoco río abajo, afectando el desove y consecuentemente el sustento del ciclo ecosistémico, sin mencionar las consecuencias de una posible ruptura de la represa.

Muchas entidades e investigadores se han avocado a entender lo que está ocurriendo en Hidroituango, y las consecuencias que podría generar para todo el país, entre esas entidades, la Universidad Nacional ha publicado informes contundentes.

“La Universidad Nacional analizó el comportamiento del río Cauca entre 1984 – 2013 y concluyó que para el mes de abril los caudales máximos anuales se ubicaban entre 600 mts cúbicos de agua por segundo y los 3.500 mts cúbicos de agua por segundo, con un valor promedio de  1.500 mts cúbicos de agua por segundo, superior a la capacidad que tenía el túnel GAD en ese momento, agregan que había una probabilidad del 41 por ciento de que el caudal superara la capacidad del túnel y que EPM fue muy arriesgado al no tener en cuenta esta situación para solo dejar en funcionamiento un túnel”.

“El informe agrega que -la presa no se hizo bajo los estándares internacionales y no contó con los materiales adecuados. Advierte que los materiales usados para la construcción del lleno prioritario no cumplen con los requerimientos de obra definitivos-”, anotó W Radio sobre la investigación de la Universidad Nacional.

Palau continúa su crónica, en su momento se generó un vaciado de la represa de Salvajina para enviarle rápidamente agua a Hidroituango, ocasionando varios estragos en el Valle del Cauca.

La intención de Salvajina no era la generación de energía, se hizo para aprovechar el valle geográfico del río Cauca, para controlar el río a fin de que los cultivadores de caña de azúcar pasarán de 45 mil hectáreas (has) en 1948, a 230 mil has en el valle geográfico, porque la creciente del río afecta los cultivos.

En lo que se está pensando es, hay que parar el llenado de la presa (Hidorituango), bajar el nivel del agua lentamente para no causar una creciente, y conformar una comisión que determine si hay posibilidad de continuar con eso, o no, la Corte Interamericana de Derechos Humanos al Derecho del Agua está pidiendo que se desmonte Hidroituango.

“El proyecto se sostiene tercamente porque el “papá putativo” del proyecto es Álvaro Uribe Vélez”, puntualizó el dr. Palau.

“Al culminar una Auditoría de Cumplimiento, la Contraloría General de la República formuló 35 hallazgos, de los cuales 29 tuvieron presunta incidencia disciplinaria y 8 penal, los cuales puso en conocimiento de la Procuraduría General de la Nación y Fiscalía General de la Nación”, reza el comunicado de la Contraloría General de la República, aunque no se conocen acciones materializadas al respecto por parte de las autoridades competentes.

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Director: Guido Toro

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